No te creas mejor, porque no lo eres. Siempre estarás cometiendo un error cuando yo me dé la espalda para que no te mire hacerlo y que no sepas que te has equivocado, que has fallado, y que no puedes arreglarlo de ninguna manera, lo que harás es echarle la culpa a quien esté a tu alrededor.
Acepta tus errores. No te equivocas más que diciendo que nunca has cometido un error, aquí nadie es perfecto, cada uno tiene virtudes, y por supuesto, defectos. Pero después de todo lo malo siempre hay algo bueno, recuérdalo. Así que no te creas que eres mejor que yo, porque los dos somos iguales, pero a la vez diferentes. Eso tengo más que claro.
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