lunes, 11 de julio de 2011

Ahora no lloro, tampoco sufro.

-¿Y para qué?
+¿Para qué, qué?
-Que para que llorar por ti.
+No sé, posiblemente porque algún día me quisiste.
-Tú mismo lo has dicho.
+¿Yo he dicho qué?
-Te quise, ahora me suelo fijar en personas que no se lo tienen creído, gracias por darme cuenta de lo que eres de verdad.

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